lunes, 28 de noviembre de 2016

DEL APOCALIPSIS AL RESURGIMIENTO.






    La bomba de Hiroshima cayó, BOOOM ! Que va !, ojalá que nunca pase eso, en ningún sitio.

El caso es que un cliente me trajo restos de lo que parece una librería antigua, que por mala fortuna estuvo almacenada en una casa cerrada y con humedades tremebundas.

    Pero este caso sirve para observar que cuando hay materia e intención, todo se puede rescatar.

    Un mueble de madera de Castaño de dos cuerpos. Uno de ellos, el superior bastante alto, que es la librería y otro desproporcionadamente más bajito, con una tapa corredera a modo de mesa.
El proceso de restauración ha sido con pinzas; he rescatado todo lo posible de lo que quedaba.
Primero, apliqué un decapante en partes, para sacar costras de pinturas y barnices. Pasando a una
limpieza bastante agresiva porque estaba tan machado por oxidaciones y por manchas de taninos producidas por la humedadad, parte de la mugre en costra, que no tuve más remedio que someterlo a decoloración con ácidos.

    Neutralicé estos ácidos con ácido acético (vinagre), dejé reposar un tiempo para neutralizar y lo lavé con chorro de agua y jabón con PH neutro, quedando la madera bastante limpia de manchas, pero sin decolorar en demasía el carácter antiguo del tono propio de la madera vieja. Es decir, fui decolorando poco a poco.  

    Dejé airear en el patio a la sombra bastante tiempo, hasta que estuvo seco y lo pasé al interior, cerca de la puerta, durante unos días más.











Empezamos la labor de reconstrucción casi de trabajo arqueológico, un puzle de trozos sueltos que a partir de su observación le tuve que ir sacando las partes faltantes.
Me encontré con zonas completamente podridas, que tuve que rehacer con nuevos injertos y otras bastante duras en las que apliqué resina de Paraloid  B-72 para endurecerlas, siempre teniendo en cuenta que fuesen partes no estructurales críticas, solo de apariencia. 
Para encolar las piezas, usé cola orgánica de origen animal e incluso la usé como relleno por huecos y cavidades, ya que tiene la virtud de que al secar queda mimetizada con el color de la madera lo que tambíen es muy fácil de revertir en el futuro.





 




Aquí se puede observar el proceso de hacer piezas nuevas que faltan.


Después del Boom!!, hay que volver al orden de las cosas para su correcto montaje dentro de la estructura. Hay que marcar y enumerar todas la piezas y el sentido ordenado en donde se van a montar.



El mueble también tenía espigas de madera y aquí podéis observar que tuve que hacerlas a mano.





La estructura se empieza a ver en su forma, poco a poco.









En este estado del trabajo, ya podéis observar que ya la cosa se ve enterita.


Aquí ha grandes rasgos, ya empezamos con la fase de tintar con ácidos la madera nueva para mimetizarla con la vieja. El proceso estético comienza.




El mueble acabado a Goma laca y finalmente con varias manos de cera de anticuario color roble medio. Busqué unos tiradores de época y unos cristales finos y listo.
 Siento no aportar más fotos del proceso final.



Publicar un comentario