miércoles, 25 de agosto de 2010

EL PERILLAS APAÑA-CERAS, DE HONRADO A CABRONAZO.

  El avaro.


 El tema es que yo y otros le comprábamos la cera a nuestro suministrador, un hombre retirado, con su pensión y que por deporte se dedica a tener colmenas, bueno, un tio que tiene posibles para ir tirando en su vejez, pero con holgura, por que ademas del retiro se lo curró y tiene otras posesiones con rentas.

   El trato con el fluía de maravilla tanto en el servio de suministro de cera como con la amistad que me mostraba, vamos, de esos de la palmadita en la espalda, pero con el correr del tiempo yo notaba la cera rara, el color de la misma pasó de amarillento alimonado a algo como amarillento agrisado, bueno, yo le pregunté y el me dijo que pasaba por el tipo de destilación o purificación que le hacia a la cera, pero yo ya estaba mosqueado con él.

   Paso un tiempo, y después la cera ya no tenía casi olor, y el tio, ya con otro cuento de la milonga !!!, bueno, yo cada vez más mosqueado por que la cera no me funcionaba, como yo quería. Un día  encontré un pequeño cordelito dentro del tocho de cera, pero no le hice caso.

   Estuvimos casi seis meses con este cuento, y un día que fuí a llevar una pieza restaurada a un sacerdote amigo mio, le vi un caja llena de restos de velas, velones y cirios. Yo le dije a Don Tomás, esto lo tiraras, ¿ no...?, y mi amigo Tomás me dijo, ¡ no, esto es para Luis, el cerero....!, y yo me quedé pensando, y para que quiere Luis estos restos, quemados y llenos de suciedad, pero, por arte de mala leche, mi cerebro ya empezó con la
 mala intención, y pensé, ¡ este cabronazo me la está dando...!, deje unos días por medio, y como siempre venía el a traérmela cera, esta vez fui yo y menuda la que me encontré, el macarronico, fundiendo todo el detritus de los restos, más tacos de parafina y un poquito de su cera pura de abeja.

   Bien, después de una buena discusión, la cera le quedó allí y yo lo mandé a la m......da, cuando venía de vuelta en el coche, pensé como la avaricia y la falsedad puede cambiar una persona, por tan solo 8 euros, y el cabronazo intentaba producir más, abaratando costes para el, el resumen de las historia es que cuidado con los cereros, te la pueden dar con parafina............
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