martes, 17 de agosto de 2010

EL ANTICUARIO FARISEO, LA ABUELA CABRONA Y VAMOS A COMER NAVAJAS.

    Ahora cuando estaba cenando me acordé de esta anécdota, y me da pena por la anciana llena de " pelas = dinero " que era una agarrada desconfiada. Bueno, el cuento fue que el anticuario, que es un lince, parece que huele las presas, y por suerte para el dio con esta anciana, madre de una clienta de él. Un día fueron a su tienda para ojear y comprar algo por chiripa, por si les caía de suerte y de mucho regatear algo en las manos
.
    Pero el anticuario " no puedo dar nombres, es de mala educación ", parece que las olió y se frotó las manos.
Por mala suerte tan solo les vendió unos platillos, después de un tiempo de tira y afloja. Pero el que es listo, lo es  hasta la muerte; como le digo yo, ¿ oliste la presa, eh...?, y el cabrón baja la cabeza y me pone la muequita de siempre.

   El tiempo pasó y un día vino como alma que lleva el diablo al taller y me espetó todo sudoroso, con los pulmones casi por reventar, ¡ Anxo, ya se como joder a la vieja...!, trae una cuchilla, o lo que tengas para raspar, pan de oro falso y un poco de betún de judea, o cera de ¡¡ esa mal oliente que haces tu..!!!!, bueno, mal empezamos, el tio siguío en una esquina del local, allí como un poseso, rasca que te rasca, y yo miraba de reojo, pero no le preguntaba nada, por que tiene malas pulgas y es cerrado como una puerta.

   Pasa el tiempo, y me dice como si las pupilas de los ojos fueran de puro oro, y la piel de la cara color margarita, ¡ poseído estaba el tio !, ves esta caja de animas que encontré tirada detrás de la capilla, toda podrida policromada y con una numeración que ponía AÑO 1810, ahora pone AÑO 1610.
Yo quedé de piedra, y me espetó el tio, ¡¡¡ a la vieja la j... ( fastidiò ) yo, esa no se burla más de mi..!!!, sabe dios lo que le diría la señora aquel día en la tienda..

Una semana más tarde entró el, todo pecho lobo, como animal de pautas dio varias vueltas al taller como siempre, se acerca a mi y me dice, ! no hay nada para fastidiar a las viejecitas ricas y santalorias, como una piececita religiosa con muchos años de antiguedad !!!!!!, después del buen propinazo que me dió, me fuí a comer una buena fuente de navajas a la plancha al bar  Pepito, que por cierto estaban cojonudas.

Todo esto que cuento es como la vida misma, anecdotas de taller, pero son verdades como puños, amigos mios, desconfiemos  del que nos quiere fastidiar, si lo quiere hacer ya buscará la manera....

Nota: Pido perdón a nuestros mayores, por el uso de la palabra viejecita, ancianita, etec, pero entraban en el contexto del relato.
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